Falleció Ramón Felix Nuñez (h)
Transcurría el año 1974 cuando ingresé al Poder Judicial como Defensor de Pobres y Menores; tiempo que me permitió conocer la última camada de Secretarios legos o sin título profesional. Gente que ingresaba al Poder Judicial y en función de sus méritos escalaba posiciones teniendo la posibilidad de ocupar hasta el cargo de Secretario de Juzgado.
Me tocó frecuentar a Don Aníbal Requena, Don Federico Flaschland, Don Celedonio Rodriguez y otros, pero en especial a Don Ramón Felix Nuñez (h), quien falleciera días pasados. Y digo en especial pues se trató de un gran amigo de mi padre y el gestor de lo mucho o poco que aprendí en la difícil tarea de litigar con responsabilidad, ello pese que nunca fue mi jefe. Fue un guía y un referente para quien con 24 años ingresaba a Tribunales; estando siempre presente para indicarme el camino a transitar. Pienso que no le fallé y es por eso mi agradecimiento.
Con Ramón aprendí prolijidad, tener orden y por sobre todo respetar a Funcionarios y Magistrados no por su “titulo o cargo”, sino por sus conocimientos. El me enseñó que el respeto de la gente se obtiene en función de lo que se pueda saber y no por el ocasional cargo que se pueda tener o disfrutar.
Muchas veces me pregunto las razones por las cuales existen problemas en algunos Tribunales y siempre culmina mi pensamiento en la seguridad que se debe a la fuerte “crisis de autoridad” que nos invade; y es así que vemos falta de respeto y falta de voluntad en todos los ámbitos del Poder Judicial, a la vez que se carece de una jefatura en donde radicar una queja que no signifique una denuncia. Vemos que esa autoridad que ejercía Ramón no era prepotencia ni nada parecido, era su rectitud que le impedía firmar un oficio desprolijo o un mandamiento con faltas de ortografía. En fin, maestros de los cuales se debería hablar y comentar, fomentando de esa manera las ganas de trabajar y cumplir con las obligaciones asumidas.
Falleció un gran Secretario pero por sobre todo una gran persona, un gran maestro que supo compartir largas sobremesas con sus amigos-empleados a quienes dispensaba toda la confianza del mundo, salvo cuando se debía cumplir con las obligaciones. Se continuaba la amistad, pero el trabajo era lo fundamental y en eso no existían privilegios.
Va mi recuerdo para Ramón en la seguridad que la injusticia para con él fue manifiesta de todos los que recibimos su amistad y enseñanzas y que en los últimos tiempos no lo visitamos, y tampoco lo acompañamos tal como lo merecía.
Enrique Oscar Bacigaluppe
Esjuba
Poder Judicial. RAMON F. NUÑEZ (H)
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